
Llamamos sensación a todas aquellas experiencias que aún siendo muy típicas del país, pocos visitantes llegan a experimentar.
Le garantizamos que no le dejarán indiferente y le ayudarán a comprender un poco mejor la cultura milenaria de este país.
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Los chinos saben que hay que cuidar el cuerpo, sobretodo a cierta edad. Muy temprano por la mañana los parques se llenan de gente que hace todo tipo de deportes para mantenerse en forma.
Disfrute de este improvisado espectáculo en la cuidad prohibida, en uno de los parques de Shanghai o al lado del lago del oeste en Hangzhou. Podemos organizarle también una clase con un maestro de Taichi que les explique los secretos y beneficios de este deporte milenario.

La medicina tradicional china contempla el cuerpo como un conjunto de microuniversos relacionados entre si y cree que la salud de la persona se basa en un buen equilibrio entre el Yin y el Yang, que existe en todas las cosas y todos nosotros.
El médico le observará, le hará preguntas, le tomará el pulso y con la ayuda de un intérprete le explicará qué es lo que observa.
Puede preguntar al experto doctor la versión que da la medicina tradicional china sobre cualquier enfermedad diagnosticada con métodos occidentales o simplemente sobre cómo puede mejorar su estado de salud siguiendo pequeños consejos que se llevan aplicando hace miles de años por esta medicina.

Aproveche para hacerse un traje y camisas a medida de alta calidad, a precios más que asequibles. Puede escoger entre telas más clásicas o más actuales.
El sastre puede ir a su hotel para su comodidad y le entregan la pieza hecha en dos días, o se puede mandar a otra ciudad de China si sigue su ruta.

El masaje es un arte. Hay muchos tipos de masajes y hay que saber dónde, cómo y con qué intensidad apretar en cada punto. Disfrute de un masaje de pies reparador o túmbese boca abajo, cierre los ojos y relájese mientras unas manos expertas devuelven el equilibrio a su cuerpo aplicando técnicas que llevan desarrollándose más de 2000 años.

Hay pocas culturas como la china que den tanta importancia a la comida: su aspecto, sus olores y por supuesto su sabor! De picante a dulce, pasando por amargo o agridulce, la comida local pasea al intrépido viajero por rincones poco explorados de su paladar. Olvídese de los grasientos rollitos de primavera y prepárese para degustar una comida moderna, sabrosa y cuidadosamente preparada.
Puede volver a casa conociendo algunos de los secretos de esta cocina milenaria; le ofrecemos distintas clases culinarias en función de sus intereses.
Acompañe a su maestro a comprar los ingredientes más frescos en los mercados locales y aprenda por qué los platos finales tienen unos sabores tan peculiares.

El ritmo de transformación de ciudades como Beijing deja perplejo incluso a los habitantes locales. Quedarse en el Beijing aparente de los rascacielos y no adentrarse en las pequeñas callejuelas antiguas (hutones) sería perderse una parte muy importante de la historia local.
El recorrido puede hacerse a pie, en bicicleta o en triciclo que les lleve. Bienvenidos al Beijing de la época de los grandes emperadores.

La mejor forma de entender la cultura de un país es a través de los locales.
¿Cómo viven? ¿Cómo se ganan la vida? ¿Qué piensan de la nueva China que se abre al mundo? ¿Saben mucho sobre su país? A los chinos les gusta conversar sobre los más variados temas y aprender del exterior. Con nuestro guía como intérprete déjese sorprender por una cultura que observa el mundo de una forma muy distinta a la que están acostumbrados.
Después de enseñarles su casa, pueden tomar una taza de te con ellos o pueden participar en una comida local en la que serán los invitados de honor.

Rascacielos imponentes; neones; tecnología punta; grandes urbes masificadas con su caótica apariencia... Sin embargo, más de 700 millones de personas viven en el campo y lejos de centros urbanos.
Le enseñamos esta China rural que es tan sorprendente y apasionante como las otras realidades de este gigante asiático.

El té es la bebida más usual en China. Se utiliza para dar la bienvenida a todo tipo de huéspedes, para curar enfermedades o simplemente para disfrutar de su sabor. Equivalente al café en occidente, China sin esta bebida perdería parte de su identidad.
Nosotros queremos no sólo que lo disfruten, sino que puedan conocer todos sus secretos. A pie de campo, un campesino le mostrará cómo se coge de la planta (¡pruébelo Usted mismo!) y posteriormente cómo se seca y se trata para acabar probando una buena y relajante taza.

Fuera de los circuitos tradicionales de grandes hoteles de cadenas internacionales hay muchos hoteles pequeños y originales, que no necesitan estrellas. De exquisita atención al detalle y con la originalidad y autenticidad como de- nominador común, pasar aunque sea una sola noche en uno de estos tesoros es un privilegio.
¿Por qué no dormir en una antigua casa de patio cuadrado en Beijing?

¿Quién ha dicho que la Gran Muralla sólo es para ir a sacarse una foto, subir unos peldaños y volver a casa? Hay muchas otras formas de vivirla.
¿Se animaría a recorrer un tramo de 5 kms por una de sus secciones más bonitas? Pueden también comer en un restaurante (un antiguo colegio restaurado) con vistas directas a este monumento. ¿Y si le proponemos alquilar una casa rural también con vistas a la muralla y con todas las comodidades occidentales? Levántese y respire por la mañana el mágico aire de la zona.

Aproveche una inmejorable ocasión para ir de compras, ya sea de productos tradicionales del país (especies, artesanía, etc.) o de cualquier otro tipo.
Nuestras recomendaciones expertas les aseguramos que les serán de gran ayuda.